Hacia el fin de la moda rápida: la primera estrategia europea en el sector textil

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Sostenibilidad y transformación digital son las máximas prioridades de la UE. Por otro lado, tratan de modificar su rol en el escenario internacional para disminuir su vulnerabilidad y convertirse en un actor más influyente e independiente con aplicación de la Autonomía Estratégica Abierta (AEA).

Como parte esencial de esta doble transición, la UE propone normalizar los productos sostenibles en su territorio, fomentar modelos económicos circulares y redefinir los hábitos de los consumidores con una serie de iniciativas políticas bajo el nombre de Pacto Verde Europeo. Entre sus metas: lograr que todos los bienes físicos comercializados en la UE sean más respetuosos con el medio y eficientes desde el punto de vista energético en todo su ciclo de vida. La Comisión Europea enfoca esta reforma mayoritariamente hacia los productos textiles y los materiales de construcción. Esto se debe a que el textil es el cuarto en lo referente a impacto ambiental, el tercero en consumo de agua y el quinto en empleo de materias primas.

En Europa existen más de 160.000 empresas textiles, en su mayoría pymes, que generan un volumen de negocio anual de alrededor de 162.000 millones de euros. En Galicia, el sector representa el 6,1% del PIB y el 36% del total de exportaciones.

En las primeras dos décadas del siglo XXI la producción mundial de textiles duplicó sus cifras y se prevé que alcance un incremento del 63% en el año 2030. Más que nunca es altamente prioritario luchar contra la moda rápida, la basura textil y la destrucción de los productos textiles no vendidos, así como velar para que la producción se lleve a cabo respetando los derechos laborales.

A través de la aplicación de la Estrategia de la UE sobre los Productos Textiles Sostenibles y Circulares se espera lograr que, de aquí a 2030, los productos textiles que se comercialicen en Europa sean de larga duración y reciclables, estén mayormente fabricados con fibras recicladas, sin sustancias dañinas y que se produzcan respetando los derechos sociales y el medio ambiente. Se propone para ello desarrollar nuevas formas para diseñar y utilizar los productos textiles, y examinar soluciones tecnológicas sostenibles y modelos empresariales innovadores.

Estas medidas deberían aplicarse durante todo el ciclo de vida de los productos de forma que el sector textil sea más competitivo, resiliente e innovador. Por supuesto, todos estos desafíos suponen para los fabricantes enfrentarse a nuevos requisitos obligatorios de diseño y a regímenes de responsabilidad más severos, han de asumir la responsabilidad de sus productos y del tratamiento de sus residuos.

Para llevar a cabo esta estrategia, la Comisión Europea presentará una “ruta de transición para el sector textil”, un plan a largo plazo que ayude al sector a integrar los principios de circularidad en sus modelos de negocio y a minimizar su huella ambiental. Este plan será un apoyo para brindar nuevas oportunidades de negocio a los agentes del sector y derogar la corriente de la “moda de usar y tirar”.

Fuente: Revista ECO